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Garaje

Nissan 300ZX: Cuando los sueños se hacen realidad

No hay ninguna sensación igual en la vida que conseguir un sueño.

Hace ya muchos años que conozco a Míster T. Nuestra amistad, junto con la del Sr Menta, nace gracias al vehículo que poseíamos en común —algún día hablaremos de ese modelo maldito—, y con los años se ha afianzado mucho más allá. El destino ha querido que el protagonista de esta historia y un servidor, hayamos compartido risas y buenos momentos en diferentes lugares del mundo. Así que es un honor para mí entrevistarle para que nos explique como alcanzó su sueño. El Nissan 300ZX.

Don Kuku: Buenas Mr.T ¿Cómo estás?

Mr.T: Compartiendo un rato contigo, solo se puede estar genial (risas).

D.K: Cuéntame un poco de ese coche que te robó el sueño. ¿Por qué un Nissan 300ZX?

Mr.T: Y más que el sueño. Me robó el corazón desde que tengo uso de razón. Verás, cuando el Nissan 300ZX salió al mercado, yo tenía cinco años. Y me fascinaban los coches. Un día, cenando, salió un anuncio en la tele que quizás no muchos recuerden. Era un anuncio de Nissan, donde el protagonista era un 300ZX de radiocontrol.

D.K: Lo recuerdo. Se llamaba Toys. Una virguería de la animación en aquella época, con muñecos de protagonistas y la música de The Kinks.

Mr.T: Exacto. Me impactó de tal manera aquel coche que jamás pude quitármelo de mi mente. Además, mi padre me compraba los álbumes de cromos tan famosos en aquella época, y conseguir el cromo del 300ZX era la mayor prioridad.

D.K: Espero que lo consiguieses.

Mr.T: Si, y hasta me guardaba los repes (risas). Además, como todo niño que le gustan los coches, me gustaban las maquetas. Yo crecí con los Bburago, que ya eran una pasada para mi edad. Pero recuerdo que Kyosho sacó un 300ZX a escala 1:18, con un nivel de acabado espectacular. Y un precio acorde. Aquello no era un juguete, era un artículo de colección. Y yo babeaba cada vez que lo veía en el escaparate de la juguetería que había dos calles debajo de mi casa. Mi padre lo sabía y, cuando aprobé 5º de EGB, me lo regaló. Rojo, como a mí me gustaba.

D.K: Menudo regalo. Cuéntame como conseguiste tu 300Zx a escala 1:1

Mr.T: Los años pasaron y yo no me olvidé del coche, pero hubo otras prioridades, y con veinte años no me parecía el coche más adecuado. Empecé con un Renault 11 GTX heredado de mi padre y luego tuve el innombrable (risas). Pero un día el Nissan volvió a mi mente con más fuerza. Y empecé a buscar.

D.K: Y salió la unidad.

Mr.T: Si, pero se hizo derogar. Había varios en venta en los portales de clasificados de internet, pero ninguno me convencía. Incluso traté de salvar una unidad que estaba embargada en un taller, pero fue imposible. De aquella era muy asiduo a ClubJapo, y los demás usuarios sabían de mi interés por el modelo. Hasta que un día, uno de ellos me escribe un menaje privado y me pregunta que si sigo interesado en la adquisición de uno, ya que un amigo vende el suyo. Yo no tenía muchas esperanzas puestas, porque ya conocía lo que había en venta, pero le dije que si —no perdía nada— y esperé las fotos. A las dos semanas me pasó una foto, solo una, y me quedé en shock.

Una unidad nacional, TwinTurbo, de estricta serie. Y rojo. Y además equipada con asientos calefactables y alcántara. No podía dejarla escapar. Se la enseñé a mi padre y me hizo el favor de desviarse en su viaje de vacaciones hasta Ciudad Real, que era el lugar donde se encontraba el coche. Recuerdo las horas más largas de mi vida hasta que me llamó por teléfono y me dijo: Esta genial, nos lo quedamos.

D.K: Recuerdo cuando bajaste a recogerlo a Madrid. La unidad se veía muy entera.

Mr.T: Mucho. Como cualquier coche de esa edad tenía ciertas tonterías, pero la mayoría estéticas, y me gustaba poder ir subsanándolas con el tiempo. A día de hoy, después de siete años con él, no puedo estar más contento.

D.K: ¿Y sigue enamorándote?

Mr.T: Más que el primer día. Ha sido el primer coche con el que mi mujer y yo viajamos a Niza, ciudad que nos encanta. Fue mi confidente cuando le pedí la mano, también en Francia. Ha sido mi coche de boda. Y el protagonista de mi primera novela, RPM. Es más que un coche, es una parte de mí.

D.K: Espero que sigas disfrutándolo durante muchos años más

Mr.T: Y que lo veamos juntos (risas)

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