Connect with us

Garaje

Jaguar XJR: De cuando adquirí una unidad única en el mundo

Capítulo 2: Detallado de maletero y puesto de conducción

La idea principal de quedarme el coche para mi uso y disfrute se fue desvaneciendo con el paso de los días. No es que no me gustase, me encantaba desde cualquier ángulo, pero era un vehículo diametralmente opuesto a mi estilo de vida. Lady Speed y un servidor solemos viajar la mayoría de veces al país galo, y lo hacemos por carretera por dos motivos. Primero porque nos encanta conducir y movernos con nuestro propio vehículo. A todo amante de los coches le gusta descubrir lugares nuevos acompañado de su montura favorita. Y segundo y más importante porque vamos con nuestros mascotas, dos preciosos setters que nos acompañan a todos lados sin rechistar. Pese a que existen fundas para el interior del vehículo y que tengo dos perros que una vez subidos en el coche son dos estatuas, me dolía pensar que la piel de aquel felino pudiera sufrir algún tipo de rotura o acusar el desgaste de un uso intensivo. Hay cientos de coches más apropiados para tal fin que uno del que solo quedan, con suerte, una decena de unidades en todo el mundo. Y guardarlo como vehículo de disfrute no era una opción, pues ya ocupaba el Nissan 300ZX esa plaza.

Así que decidí darle otro enfoque al asunto y me propuse dejar aquella unidad en el estado que merecía, para una vez terminado ofertarla a alguien a quien su enfoque le permitiera disfrutarlo más que a nosotros. Para tal fin decidí emplear toda mi experiencia como detailer, y no me impuse ningún límite de tiempo. No tenía prisa y quería saber hasta dónde podía llegar.

El maletero fue la primera zona que recibió mi atención.Al abrirlo encontré varios residuos pero por suerte ninguna mancha de gravedad. Retiré la rueda de repuesto, que iba colocada en vertical al lado de la batería, y la descontaminé con un limpiador específico. Retiré y limpié la moqueta que cubría el hondo suelo del maletero y limpié la carpeta que contenía los libros originales de Jaguar, así como el pequeño estuche de herramientas, del cual descubrí para mi desgracia al abrirlo, que faltaba una de las cinco llaves fijas que contenía.


Una vez limpio y detallado, procedí a guardar de nuevo cada objeto en su espacio dedicado para ello. Y eso fue un detalle que me encantó, que todo tenía un sitio y nada tenía que estar deambulando por el maletero.


La siguiente zona a tratar fue la del conductor. Normalmente suelo detallar siguiendo un orden según los productos que utilizo: empiezo por el techo, bajo por los montantes, sigo con el salpicadero, etc… Pero como he dicho antes no tenía prisa, así que cambié de táctica decidí detallar el interior por zonas.

El estado de la piel en general era correcto. Por suerte el poco kilometraje con el que contaba el vehículo ayudaba a que así fuera. Pero su anterior dueño —como el 99% de los usuarios—, no tomaba las precauciones de limpieza y nutrido de la misma con los productos adecuados. Correcto ni mucho menos significaba limpio. La piel estaba sucia, pero como estaba sucia toda en su totalidad, se disimulaba. Hasta que realicé un 50/50 al asiento delantero y descubrí en qué estado se encontraba realmente.


Hicieron falta dos manos para que el tono magnolia volviese a lucir, tanto en el asiento como en el panel de la puerta, que presentaba unos ligeros roces de zapatos debidos a la complicada acción de entrar y salir del coche.


Y es que para ser una berlina el puesto de conducción era asombrosamente bajo, más que el de su compañero de garaje, el 300ZX. Al que se le consideraba un deportivo. Eso sí, una vez acomodado, el confort que ofrecía gracias a sus múltiples reglajes y la calidad de sus materiales eran difíciles de igualar.

Para concluir con el puesto de conducción, desmonté la moqueta, la cual aspiré y detallé con APC, y limpié y acondicioné los plásticos del salpicadero, volante, equipo de música y las maderas que conformaban el tablero y el cambio de marchas. Finalmente, con un pulimento específico de metales, devolví el lustre a la talonera de Jaguar Sport que daba la bienvenida al interior del vehiculo.


Con el puesto de mandos listo, empezaba a parecer aún más especial.

Continuará…

Newsletter

Suscríbete

Pulsa para comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Tendencias

DE TOMASO GUARÀ: El último suspiro

Coches que quizás no conocías

Fairlady Z: Historia de una leyenda (1ª parte)

El Retrovisor

10 familiares vitaminados con distintivo ambiental

Al volante

20 ópticas compartidas que quizás desconocías

Al volante

Síguenos en redes sociales
Newsletter

Suscríbete